Lydia, una flor en mi jardín

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Lydia Ollero fue una de las flores que alegraron mi jardín de juventud. Flor llena de vida que se apagó hace cinco años.

Esto escribió Miguel Ángel Bernat a su muerte :

Lydia era un ángel, con sólo oír su voz
lo sabías, un ángel de la tierra, con 
toda la ternura y toda la firmeza, todo 
el amor y toda la rectitud.
Lydia nunca se quejó, que yo sepa, ni 
siquiera cuando el cáncer la alcanzó; 
fuimos los demás los que lloramos por 
ella, pero no le hubiera gustado ver 
nuestras lágrimas sin un arco iris sobre 
nosotros y el sol

Green field with lone tree and rainbow

Y este otro

a Lydia Ollero Jiménez

nuestros nombres
son otro nombre de lo eterno,
nuestros nombres, nuestros actos,
nuestra convicción, son otra forma 
de la reafirmación de lo eterno.
Cada vez siento más esto,
que estamos aquí
para reafirmar lo eterno 
y ser testigos de ello.
Cada vez siento más 
que esa es nuestra tarea más alta 
y al conocer a Lydia 
siento que ella es un gran ejemplo 
de esto que estoy diciendo. 
Una persona que en sus palabras,
en sus actos, transmitía esa convicción,
y la transmitía de una forma natural, 
sin grandilocuencia, de una forma 
absolutamente real y sincera,
sin ningún esfuerzo.
Desde luego que cumplió su misión, 
aunque nos gustaría seguir 
disfrutando de ella. Pero vive
en nosotros y en todo lo vivo
de este vasto Universo, 
sigue viva en ella misma, en su esencia.
Cumplió su misión más alta, 
que a mi modo de ver,
fue el gozo y la transmisión 
de esa alegría de la existencia eterna.
Ahora la siento 
igual de intensamente
que las varias veces que tuve la fortuna 
de hablar con ella por teléfono.
Sin la forma corporal 
a la que estábamos acostumbrados 
la sigo sintiendo ahora
en la mera existencia, 
en la alegría y la luz de cada día.
Esa alegría, esa luz de cada día
y cada noche se llama Lydia

ooo

Qué luna tan hermosa 
la noche del funeral de Lydia.
Qué reales las estrellas, el cielo oscuro, 
la maravillosa brisa de primavera, 
qué real la misma Lydia ahora, 
qué presencia tan real,
qué poderosa existencia,
más real y verdadera 
que cualquiera de nuestros deseos

No sé qué relación les unía porque no te tenido respuesta de Miguel Ángel Bernal y estos poemas los encontré en internet para mi sorpresa. Creo que recogen bien la persona de Lydia.

Espero poder colgar una galería de fotos de ella desde su infancia. No quería dejar de dedicarle esta Entrada hoy que cumpliría sus años. Ella era Escorpio y le gustaba mucho esto de los signos y su influencia. Nos llevábamos genial aunque yo soy Libra y no se si entre ambos signos hay la compenetración que había entre nosotras.

Lydia apareció en mi vida en la Universidad, en ese primer año de carrera de Letras, por aquél entonces, que compartimos. Nuestras vidas se separarían después, primero por la elección profesional, ella las Artes, yo la Psicología., después por los destinos. Yo dejé Madrid. La vida nos lleva y nos trae, nos perdemos y nos volvemos  a encontrar.

Lydia nació en el seno de una familia numerosa como la mía, era la segunda de seis hermanos, la primera de las chicas, lo que hizo que ejerciese de segunda madre para ellos y más a la muerte de su madre. Era bella por dentro y por fuera, generosa, desprendida, divertida, Lydia me puso en el camino de la felicidad, del amor, del trabajo.¡Es tanto lo que tengo que agradecerle!.

Siempre que la evoco recuerdo aquella noches que me quedaba en su casa para estudiar. En su casa siempre había un sitio para mi y un plato de comida.

Aficionada a la fotografía, como su madre, captaba momentos felices, instantes únicos. Recuerdo con qué ilusión su madre nos ponía esas películas de super ocho de entonces que tan mala calidad tenían que pero que estaban llenas de vida. Guardo muchas fotos de su infancia que espero colgar un día.

Descubrí esta Lydia pintada por Matisse

Lydia, matisse

Compartimos infinidad de momentos, infinidad de emociones. Fue una más de mi familia también en aquellos dos primeros años

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Conmigo en la boda de una de mis hermanas

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Descubriendo La Costa del Sol

De su mano conocí la Costa del Sol y La Nueva Andalucía, el lugar donde sus padres se compraron una chalet. Nos invitó a pasar unos días en los que disfrutamos haciendo fotos y bañándonos en la playa. Tengo fotos por todos los rincones porque todo era una explosión de color. La foto que colgué hace unos días del lampranto es de allí

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Marbella. Nueva Andalucía.

Como a mí, le gustaba rodearse de flores

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Se casó

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Madrid, Junio de 1978

Me casé

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Madrid, Septiembre 1979

Fuimos madres, esposas, amantes, trabajadoras y altruistas.

Descubriendo Sevilla

Aunque mis padres vivieron en Sevilla y mis tres hermanos mayores nacieron allí, yo no conocí Sevilla hasta que ella me la descubrió en una Semana Santa que, aunque lluviosa, disfrutamos enormemente y nos metimos en las entrañas de la ciudad. Su padre era sevillano y tenía un hermano que vivía en Sevilla. Ya es casualidad que entre todos los seres que poblamos el planeta, este hermano de su padre y mi padre se conocieran porque los dos eran militares.

Sevilla es una ciudad maravillosa a la que después he vuelto en varias ocasiones para visitar a una hermana que vivió allí. A Sevilla le dedicaré la Entrada que merece. Son muchas las cosas que me unen a ella.

Un trío muy especial

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Lydia, Juan Carlos León y yo formamos un trío muy especial que compartimos viajes, penas y alegrías. Hicimos un viaje fantástico a Galicia y a Sevilla.

Nos adentramos en Las Cuevas de Luis Candelas, un bar madrileño.

Como podéis apreciar, las flores fueron también nuestro techo protector.

Continuará…………………

MªÁngeles Pozuelo