Primer Jardín Botánico de Sevilla

Simón de Tovar fue uno de los personajes más influyentes de la Sevilla del siglo XVI, propietario de uno los jardines botánicos más importantes del momento y de una de las colecciones de rarezas botánicas más interesantes de la época.

El siglo XVI en Europa, pero sobre todo en España, estuvo marcado por el descubrimiento de América, el Nuevo Mundo, lleno de posibilidades que abrió nuevos campos para el pensamiento humano. En aquella época, Sevilla se convirtió en una de las poques urbes que disfrutaba de una especial ubicación a orillas del próspero Guadalquivir, que venían cargadas de objetos, plantas, animales e incluso seres humanos llamativos y exóticos. En este contexto, no es de extrañar que mercaderes de todas las nacionalidades se desplazaran hasta la antigua Hispalis para comenzar allí sus negocios que nutrieron la emergente sociedad sevillana.

El descubrimiento de América también acuñó un nuevo concepto, rareza del Nuevo Mundo, con mucho éxito entre los intelectuales y buscadores del conocimiento, que se convirtieron en auténticos proveedores de curiosidades. Uno de los personajes más interesados por estas rarezas, especialmente aquellas relacionadas con la vegetación, fue el médico oriundo de Faro, el portugés Simón de Tovar, figura de gran importancia para la historia de la ciencia en nuestro país y autor de tres importantes obras relacionadas con la medicina y la farmacología.  

El nardo fue una de las primeras plantas que llegaron a Sevilla procedentes de América y hay registros que indican que por el año 1570 Simón Tovar gestionó la importación de tubérculos de nardos; asimismo, las fuentes indican que los aclimató en un jardín botánico que poseía en la colección de San Roque

El jardín de Tovar, extramuros de la ciudad y separado especies por sus cualidades medicinales, se convirtió en el lugar perfecto para este tipo de cultivos. Y no sólo eso, sino que también era un espacio útil para estudiosos de la medicina y de la jardinería que venían hasta Sevilla de distintos puntos de Europa. Tras la muerte de Simón de Tovar en 1596, el humanista, herborista, biólogo y escritor Benito Arias Montano, quién también escribiría sobre la figura de Tovar, asumió la gestión del excepcional jardín y dos años después, cuando Arias Montano falleció, Felipe II inició las gestiones para convertirse en el dueño.

Cabe destacar la relación que Tovar mantuvo con otros botánicos europeos y la importancia de esta relación en el estudio de nuevas especies. Tovar publicaba catálogos anuales de plantas que distribuía entre los principales botánicos de toda Europa. Sus corresponsales se beneficiaron del envío regular de semillas y de las noticias sobre sus experiencias de aclimatación.

Gracias a Arias Montano, Tovar mantuvo una estrecha relación con el ambiente científico de los Países Bajos, especialmente interesados en el cultivo de nuevas especies americanas. Entre los científicos que mantuvieron una fluida relación con Tovar destacan Bernardus Paludanus, profesor de la Universidad de Leiden y con Clusius, al que Tovar había conocido personalmente en Sevilla. Clusius, uno de los principales fundadores de la horticultura y haber introducido el tulipán en Holanda, publicó en 1601 su obra más importante, Rariorum Plantarum Historia, en la que hace constantes alusiones a Simón de Tovar y a los catálogos de su jardín. Esta obra es un tratado de botánica ilustrado por más de mil grabados donde agrupa las especies por su afinidad y las describe con gran precisión.

También mantuvo a sus expensas un auténtico jardín botánico Simón de Tovar (7-1597), médico y astrónomo sevillano. Cultivaba en él numerosas plantas americanas y redactó catálogos anuales, al menos los de 1595 y 1596 (COLMEIRO, 1858:152). A él se debe la introducción y cultivo del nardo {Polianthes tuberosa L.), que se conoció en Europa por las plantas cultivadas por Tovar (COLMEIRO, 1842:14).

En 1592, el erudito Benito Arias Montano (1527-1597) mantuvo en las afueras de la ciudad, en una finca de su propiedad llamada “Campo de Flores”, un jardín botánico, donde según COLMEIRO (1858:156) se ocupó del estudio de las plantas y donde redactaría su Naturae Historia (ARIAS MONTANO, 1601), en que expone una curiosa clasificación del Reino Vegetal basada fundamentalmente en las indicaciones de la Biblia. Este jardín estaba en pleno apogeo en 1596, año en que Arias Montano escribió varias cartas al botánico francés Charles de l’Ecluse (Clusio), que al parecer visitó este jardín en uno de sus viajes por la península Ibérica (BARRAS, 1907, Not.4).

http://espores.org/es/botanicos/un-bot%C3%A0nic-en-la-sevilla-del-segle-xvi.html

https://jardinessinfronteras.wordpress.com/2017/07/19/los-jardines-botanicos-de-sevilla-por-benito-valdes-1995/

 

MªÁngeles Pozuelo

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