Flores inesperadas

Donde menos se lo espera uno salta la gratitud y la generosidad. Una persona sencilla, desconocida, surge de repente en mi vida llenándome de flores.

Me encontraba yo a las puertas de una casa recogiendo flores  para secar, caídas de una hermosa buganvilla, cuando de repente sale de la vivienda una sencilla mujercita, como si de un cuento de hadas se tratara, invitándome a cortar medio jardín. No solo se conformó con obsequiarme con flores de las que estaban en la buganvilla trepadora sino también de sus hortensias y hasta de un lirio amarillo que solo tenía una flor. No entendía que yo me agachara a coger flores del suelo pudiendo cortarlas directamente. Me dijo, asimismo, que había flores suficientes para que todos las disfrutemos.

Me dediqué a colocarlas en improvisados floreros y tomar fotos antes de que perdieran color y vigor. He aquí el resultado.

La casa

Mil gracias a esta mujer que no olvidaré.

MªÁngeles Pozuelo

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