Huerto (XII) : El huerto “muestrario” del cura de Valdeavellano

Delfín nos ha dejado. El no solo era el cura de Valdeavellano de Tera (Soria) sino también el hermano de mi cuñado Abel que he traído aquí en más de una ocasión.

https://creciendoentreflores.wordpress.com/2015/11/19/abel-mucho-mas-que-abelias/

https://creciendoentreflores.wordpress.com/2015/09/09/por-tierras-altas-sorianas-la-sierra-de-la-alcarama-sarnago-y-las-flores-del-camino/

Descubro tarde su faceta de poeta y no he podido evitar dedicarle una entrada a este hombre castellano, sencillo y bueno y colgar este poema dedicado a su huerto que como bien dice “parece un muestrario”. He tenido la suerte de catar algunas de su verduras. Tengo un recuerdo especial de las berzas (que me recuerdan a su madre, Margarita, que las cocinaba como solo ella sabía hacerlas y no las ponía para cenar), patatas rojas y calabaza. Veo que ni berzas ni calabazas quedaron recogidas en el poema pero soy testigo de que las hubo.

Hay una anécdota que me gusta siempre contar. En una ocasión Delfín nos dio patatas rojas para sembrar en nuestra huerta. Las sembramos y tras su recolección, las patatas rojas sorianas brillaron por su ausencia, solo brotaron las blancas de nuestra tierra. Todo un misterio que se quedará sin descifrar.

 

Guardo un recuerdo muy grato de una tarde hace más de veinte años cuando Delfín les puso tarea a mis dos hijos mayores y a Sara, nuestra sobrina común : pelar garbanzos y alubias ¡qué bien lo pasamos!.

El huerto del cura

de Valdeavellano

está siempre abierto

aunque esté cerrado.

Castaños fornidos,

jazmines coquetos

escoltan su entrada

por el lado cierzo.

La gente que pasa

por la carretera

no para sus mientes

que, junto a la iglesia,

el huerto rehuye

miradas ajenas.

Claustro pudoroso,

cercado de piedras,

amigo del aire,

la lluvia serena,

del sol y la nieve,

la luna y estrellas.

Al alba y la tarde,

voraces, nerviosos,

entran en bandada

gorriones y tordos.

Ordeñan las parras

sus picos golosos.

Las fresas maduras

no les dan sonrojo.

Al chirriar la puerta,

siempre vigilantes,

emprenden el vuelo

raudos y culpables.

Atusan sus picos

tras el corto viaje;

y desde el tejado

celebran su lance.

¿Cantan o protestan?

¡Cualquiera lo sabe!

(Al menor descuido

vuelven al ataque).

El viejo manzano,

portero de entrada,

ofrece su sombra,

se asoma a la tapia;

susurra a la brisa

cuando llega el alba.

Vienen las abejas,

zumban por sus ramas

y le hacen cosquillas

de sonrisa blanca.

El manzano eunuco

del rincón de abajo

daba muchas hojas

pero fruto en vano.

Ni siquiera flores.

¡Maldito castrado!

Vio cerca la sierra

destellante y loba

sin hacerle daño.

Comprendió la tregua

el manzano eunuco.

Me engañó con flores

pero no dio fruto.

(Yo no sé hasta cuándo

fría sierra loba

dejará con vida

al manzano eunuco

junto al lilo blanco…)

Al peral del pozo

le encorvan los años;

lucha por la vida

como el “operado”.

Los dos a porfía

florecen en mayo.

Si el hielo les deja

y el viento es calmado

brindan en otoño

fruto sazonado.

Admiro en los surcos

patatas que nacen:

capullos erguidos

al caer la tarde,

como ofrenda humilde,

como rezo suave…

Alubias que trepan

y abrazan las varas

y trenzan ojivas

como cien ventanas

de catedral gótica,

vegetal, alada…

Las coles ensanchan

sus hojas en brazos;

aprietan redondas

cogollos prensados.

Beben el rocío

azul-plateado

cuando llega el alba

y el sol del verano.

Frágiles lechugas,

ajos estirados

siempre en formación

como los soldados.

Frondosas cebollas,

puerros azulados;

y las zanahorias

de pelo rizado.

Coles de Bruselas,

acelgas y rábanos,

borrajas, pimientos,

tomates, garbanzos.

Perejil fragante

y un laurel enano.

También hierbabuena

y claveles blancos.

Girasoles gualdos

y maíz barbado.

Frambuesas, ciruelos,

rosales y dalias;

melocotoneros.

El lilo morado

al fin del paseo.

Gigante, lozano,

el saúco grande

que reta al castaño.

El huerto del cura

parece un muestrario,

vegetal, pequeño,

casi un relicario

de paz y sosiego

trabajo y descanso.

A la sombra amiga

del viejo manzano

se goza el silencio

y el canto del pájaro.

Lecturas y rezos

están hermanados.

El huerto del cura

de Valdeavellano

está siempre abierto

y es claustro cerrado.

¡Se pulsa la vida

con pálpito humano!

Y aprovecho para recordar también a su madre, Margarita. Un nombre que encaja a las mil maravillas en este blog de flores.

Cuelgo un comentario que ha hecho Marian.

“Qué  bonito el homenaje que rindes al hermano de tu cuñado.  Estará orgulloso de que nos hayas permitido leer el bonito poema de su huerto. Es tan descriptivo que nos pasea por ese lugar tranquilo y tan lleno de vida parándose hasta en los más mínimos detalles. Descanse en paz.” Marian

MªÁngeles Pozuelo

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2 thoughts on “Huerto (XII) : El huerto “muestrario” del cura de Valdeavellano

  1. Me ha encantado ver aquí reflejado el poema del huerto. Verdaderamente es un remanso de paz el huerto de Valdeavellano. Allí, en verano, se recogía Delfín a leer su libro de oraciones, sobre todo cuando la casa estaba llena de gente y el bullicio de los niños no le dejaba tener un momento de silencio. ¡Qué grato recuerdo!

    Gracias.

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  2. Por fín puedo responderte, Pilar se cayó el sistema y me fue imposible acceder al blog.

    Esto es lo que respondió Marian en el blog de Abel

    “Muchas gracias por remitirme al blog de tu cuñado Abel. Me ha gustado mucho como se despide de su hermano, se ve que le quería realmente y que le admiraba como persona. Debía de ser una gran persona. Un cura que eligió vivir humildemente en pueblos pequeños de gente sencilla pero de grandes personas. ¡Qué poemas tan preciosos escritos magistralmente, cómo define al campesino y su sabiduría, el desprecio de las gentes humildes por sus formas rudas. En el poema escrito la víspera de su ordenación se ve claramente el amor que tiene a su vocación y la incertidumbre hacia el nuevo estado que comienza…….arrastrado por una gran fe. La fe que tanto nos cuesta mantener. Dónde encontrarla cuando uno siente que se la ha dejado en el camino? Un gran poeta.Y además un gran maestro para quien quiera ver en él un ejemplo.”

    Marian

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