Relatos interiores : La bolsita floreada

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Hoy, por razones que no vienen al caso, me vino la vena creativa y escritora. Asimismo, hoy, después de 11 años, me reencontré, entre otros objetos, con aquella bolsita donde mi madre guardaba sus pinturas que a día de hoy, como si se tratara de un milagro, aún conserva al uso

  • el lápiz de labios
  • el esmalte de uñas
  • la sombra de ojos
  • el maquillaje fluido
  • los lapices perfiladores

La bolsa dormía en mi vestidor desde que recogimos la casa familiar para ser vendida tras el fallecimiento de mi madre. Eran muchas las cosas que había que llevarse, todas queridas y dolorosas al tiempo. Esta bolsita tan sencilla bien hubiera sido las delicias de algunas de sus nietas que tanto les gustaba hurgar en su tocador en los días festivos y en los eventos y celebraciones familiares. Pero ellas no estaban, por suerte, ese doloroso día que recogimos la casa. Nadie parecía querer hacerse cargo de ese tesoro que hasta hacía unos días ella había estado usando para darse su toque y visto bueno antes  de salir a la calle. Mi madre era, entre otras cosas, una mujer no solo bella sino coqueta que había cuidado su cutis lavándolo diariamente con agua y jabón como ahora hago yo.

Hace unas horas he dejado el maquillaje fluido en la repisa del baño para usarlo mañana antes de irme a trabajar. Ya puedo usarlo y acariciarlo sin que me duela. A su muerte, como las heridas en carne viva, todo dolía. Recuerdo lo que tardó en desaparecer su olor de su armario de caoba, armario que tuve la suerte de heredar. Era abrir la puerta y sentirla. Era una sensación agridulce. El lote completo incluía el armario, algunas prendas, pañuelos y bolsos y, como no, su olor.

Uno de los chales que en su día le regalé, hoy cuelga del brazo de la butaca en el salón y nos sirve para abrigarnos mientras leemos, oímos música o vemos la T.V. Esos chales eran anualmente mi regalo de Navidad que compraba en Verdeoliva, un comercio extinto ya.

A otro chal ya le dediqué un espacio en este blog

https://creciendoentreflores.wordpress.com/2015/12/27/chales-floreados-el-chal-de-mi-madre/

A los botones que repartimos de la casa familiar, ya le dediqué otra entrada y dejé enlace al valioso texto de Mónica Lalanda

https://creciendoentreflores.wordpress.com/2015/11/30/botones-de-flores-una-excusa-para-recordar-a-nuestras-madres/

https://medicoacuadros.wordpress.com/2014/08/11/los-botones-de-mi-madre/

MªÁngeles Pozuelo

 

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6 thoughts on “Relatos interiores : La bolsita floreada

  1. Que bonito Txiki, yo también recuerdo el olor de mi ama. Olia a Heno de Pravia y a limpio. Ella como la tuya limpiaba su rostro con jabón …..tenía unos ojos azules y limpios de buena persona , de persona acogedora, y su pelo era tan blanco que casi brillaba en la oscuridad.Que huérfanas nos dejan las madres cuando se van!…..pero no se van del todo porque ahora mismo ella está aquí a mi lado y casi , casi , escucho su risa y aquella presencia que te daba tanta seguridad. Ojala dejemos tambien a nuestros hijos ese recuerdo.!!

    Qué tal vamos con la epidemia de gripe.? Nosotros de momento como dos robles. Yo sigo nadando y parece que esa es mi vacuna pues de momento los virus se resisten.Muchos recuerdos a toda la familia

    Un beso MARIAN ________________________________

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  2. Que bien describes, esos olores, esa coqueta, que todas nuestras madres tenían, esos días en los que dolorosamente teníamos que recoger las cosas de las casa en las que crecíamos. Mil besos. Nieves

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  3. ¡Qué coincidencia!

    Hace pocos días rescaté de mi cómoda-escritorio la barra de labios, que guardé de mamá. Es el color 19, Goldmine, de Elizabeth Arden con un bonito diseño en laca negra adecuado para llevar en el bolso. Era coqueta hasta para eso. Le gustaba pintarse los labios y ponerse un toque de colorete, como se decía entonces.
    Recuerdo que cuando probé esa barra de labios, muchos años atrás, me pareció un color muy de “señora” y pensé guardarla como un recuerdo entrañable, como pocos hay. Hoy me la pongo sobre una base hidratante, la aplico con un pincel y me parece que me queda bien. Será también que voy cumpliendo años. Lo curioso es que estos productos, en principio, tienen una caducidad, pero hasta el momento dicha barra sigue estando en perfectas condiciones.

    Conservo también la última polvera de Chanel, Fards à joues poudre, 98 FANTASÍA, que le regalé. Más de una vez cuando le preguntaba que quería por su cumpleaños, se decidía por algo de cosmética, ya fueran cremas, perfumes o cualquier cosa de maquillaje que le hicieran sentirse bien y cuidar su aspecto. A mí me encantaba esa forma suya de ponerse guapa.

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  4. Ya ves como nuestra madre nos sigue uniendo. Ella siempre favoreció la unión familiar y entre hermanos. Le gustará saber que nos ponemos su maquillaje y su pintalabios respectivamente. Siempre quiso que siguiéramos unidas tras su muerte y que nada nos separara.

    Aunque yo no soy tan coqueta como ella o como vosotras, siempre me gustó verla lo guapa y elegante que iba, acorde para cada ocasión.

    Esta mañana usé el maquillaje y me sorprendió que estuviera tan “fresco” como recién comprado.

    Gracias por tu aportación y comentario.

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  5. Siento Marian que tu comentario se había colado como spam. ya lo he rescatado. Muchas gracias. veo que toda guardamos un muy grato recuerdo de nuestras madres. Qué cierto, Marian, qué huérfanas nos dejan pero yo la siento tan cerca a mi ” ama” como tu.

    Me alegro que ya estés mejor y que la natación sea una buena terapia.

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