Madres e hijas entre flores

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Descubrí esta imagen por azar lo que me dio pie a hacer esta Entrada en un tema de tanto interés como es el del vínculo entre madres e hijas que ha sido abordado por diversas autoras.

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http://el-arte-de-ser-madre.blogspot.com.es/2012_01_01_archive.html

arte madres

Nuestra madre es nuestro primer modelo femenino y es además el más poderoso. Aprendemos de nuestras madres qué significa ser mujer, a conocer nuestros cuerpos y a cuidar de ellos. Los mensajes que recibimos de ella sobre nuestro cuerpo, ya sean positivos o negativos, nos definen y afectan nuestra salud a futuro. 

Sólo cuando comprendemos el verdadero impacto del efecto que la relación con nuestras madres tiene en nosotros, podemos comenzar a sanar y cambiar nuestro camino.
 No existe otra experiencia de nuestra infancia más importante que la relación con nuestras madres.


Criar a un hijo física y emocionalmente sano es una de las tareas más difíciles que hay en la tierra. Requiere madurez, altruismo, pérdida de independencia y control y pérdida de la libertad que tanto han buscado las mujeres en la historia. No existe ninguna madre que esté diseñada para que su único rol sea el de cuidar de sus hijos sin recibir apoyo por su propio bienestar y su desarrollo personal. 

http://kpereyra.blogspot.com.es/2015/08/madres-e-hijas-el-vinculo-que-dana-el.html

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Algunas referencias

libro aldecoa

¿Qué hay entre una madre y su hija? Parte de la literatura contemporánea ha girado en torno al tema. Los relatos ya publicados de Rosa Chacel, Carmen Laforet, Carmen Martín Gaite y Ana María Matute, que han sido incluidos en Madres e hijas, así lo atestiguan. Las 10 autoras restantes, entre las que se cuentan Esther Tusquets, Almudena Grandes y Luisa Castro, trabajaron de encargo y expresaron visiones que van desde la rivalidad a la adoración pasando por el amor y el odio. Para Josefina Aldecoa, madre de una hija y abuela de un nieto, fue extraordinariamente fácil redactar Espejismo porque “le doy muchas vueltas al tema, tanto que ya lo había tocado otra vez en Mujeres de negro“. Su cuento refleja la ausencia de fórmulas maravillosas en la educación de los hijos y las mil maneras de equivocarse. Para Aldecoa, una de las razones por las que no se ha escrito más sobre las relaciones entre madres e hijas se debe a “la posición de la mujer en el mundo, donde todavía hay países donde se considera algo negativo tener hijas. La figura del hombre ha sido preponderante y muchas veces a la propia mujer el hecho de parir un niño le ha parecido más importante. Eso y el hecho de que no haya edipos y sí rivalidad podría justificar algunas ausencias literarias”.

Con mi madre de Soledad Puértolas

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La figura de la madre está presente de nuevo en este libro, pero de manera muy distinta. Con mi madre es un libro autobiográfico, un homenaje literario a una persona cuya desaparición me causó un profundo dolor. En Historia de un abrigo, la madre es el punto de partida. La mujer que busca el abrigo que había pertenecido a su madre da pie a que transitemos por numerosos caminos. La narración quiere avanzar, explorar otras historias, buscar un dibujo general en el que lo personal quede englobado. ésa es la meta, el impulso de esta novela compuesta de muchas historias, tratar de atisbar ese cuadro general, siempre lleno de misterio, que se forma al juntar los fragmentos de las vidas de los personajes que van desfilando ante nuestros ojos.

Madres e hijos
Una de las claves de la novela son las relaciones madre-hijo… quizá porque la muerte de la suya fue un golpe. Ahora confiesa que una tragedia así “te llena de preguntas. Una de ellas es hasta qué punto la has conocido, qué te ha mostrado a ti, qué les has mostrado tú. Lo miras todo de otra manera, ya sabes que hay cosas ocultas que jamás podrás manejar y que quizá sea mejor así. Ves más espacios sin llenar, más complejidad. Cambia tu relación con los demás. Sobre todo, con las personas más próximas. En todo caso, actuamos como reacción a lo que hemos vivido. Supongo que en algunas cosas actúo de forma muy distinta, si no opuesta, a como lo hacía mi madre. Pero es curioso ver lo mucho que en definitiva hemos necesitado heredar. De pronto, te encuentras reproduciendo un comportamiento de tu madre y te sorprendes.

 

MADRES E HIJAS (1996)

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Antología de cuentos escritos por 14 escritoras

Selección de Laura Freixas.

Editorial ANAGRAMA

El tema de la relación entre madres e hijas es poco frecuente en literatura, al revés que la relación padre/madre-hijo que fue más tratada. Seguramente porque hasta hace pocos años se prefería tener hijos que contribuían al sustento de la casa, ya que ancestralmente la mujer fue mucho menos valorada.

En el siglo XVII Madame de Sevigné escribió una serie de cartas a su hija, en donde se transmite la gran dependencia que esta escritora francesa sentía por ella, pero tenemos que llegar al siglo XX para poder encontrar una decena escasa de libros sobre la relación entre madres e hijas.

En esta selección de cuentos realizada por Laura Freixas nos encontramos que la que narra las situaciones es frecuentemente la hija, a veces la madre, e incluso el padre o un novio.

Muestra, en unos casos, a madres abnegadas, amorosas, preocupadas, cercanas, mientras que otras hacen su vida al margen de los hijos, son egoístas, frías y la hijas ponen su cariño en personajes cercanos que se ocupan de ellas como las sirvientas, las abuelas y tías u otros familiares.

La relación entre ambas –madres e hijas-  puede ser, en algunos casos muy armónica, cariñosa, de asesoramiento recíproco, complicidad, compañerismo, o puede ser una relación tensa y desconfiada por haberse entablado una competencia, siempre comenzada por la madre inmadura que se comporta como si se celase de la vida más fácil, alegre y de la juventud de su hija.

En la literatura existen madres de un altruismo sobrehumano totalmente entregadas a sus hijos (y eso es lo que parece valorar el autor de ellas: que no tengan vida propia) la famosa serie radiofónica “Ama Rosa”; o en el tipo contrario pero igualmente inverosímil: esas madres inhumanas, diabólicas, de la tragedia griega –Clitemnestra, Medea– o García Lorca en La casa deBernarda Alba.

RESUMEN DE LOS CUENTOS

1. Chinina Migone, de Rosa Chacel: Madre que se dedicaba a cantar y que al casarse la obligan a abandonar el canto. Tiene una niña en la que centra toda su atención. Esta se va, la madre muere y el padre se debate entre el amor y el odio de su hija. Relatado por el padre

2. Al colegio, de Carmen Laforet, en donde la madre, muy unida a su hija, pero cansada de su trabajo con ella, lleva a la niña de la mano su primer día de colegio y vuelve a vivir aquellas experiencias en su hija. Contado por la madre.

3. De su ventana a la mía, de C. Martín Gaite. En este relato se explora una relación positiva de entendimiento entre madre e hija a través de sus recuerdos y ensueños. La madre constituye el modelo que la hija sigue. Sueña y se fuga mentalmente como ella; le da calor y la sabe tratar con la dulzura y firmeza que requiere la enseñanza. Al hablar de la costura y la posibilidad de tener éxito le dice:

“Mira el secreto está en no tener prisa y en atender a cada puntada como si esa que das fuera la cosa más importante de tu vida (p.41)”. Es decir: pon toda tu pasión en lo que haces y verás que fácil es vencer cualquier obstáculo que se te presente.

La hija escribe una carta a su madre desde Nueva York y la rememora mirando por la ventana y rememorando N-Y.

“Nadie puede enjaular los ojos de una mujer que se acerca a una ventana, ni prohibirles que surquen el mundo hasta confines ignotos”.

4. Cuaderno para cuentas, de Ana M. Matute: uno de los mejores cuentos, para mi gusto. En “Cuaderno para cuentas”, la protagonista Celestina pasa de vivir con su tía a vivir con su madre, cocinera del señor que es su padre. Al principio no quiere a su madre, hasta que se da cuenta de la situación y la quiere porque le da pena. La niña es enviada a un orfelinato por envenenar la comida del padre y acelerarle la muerte. Culpan a la madre y las separan.

5. Espejismos, de Josefina R. Aldecoa: Marcela piensa que el matrimonio de su hija es perfecto, Blanca que sus padres son felices juntos en su retiro dorado en la isla. Como dice el refrán, “las apariencias engañan”. Josefina Aldecoa utiliza las metáforas del espejismo y del naufragio para dibujarnos una historia cotidiana del fracaso en las relaciones de pareja y es que ambos matrimonios están abocados a un “no final feliz”. Porque errar es humano y todos tenemos derecho a tomar nuestras propias decisiones y equivocarnos.

6. Carta a la madre, de Esther Tusquets,  contiene perspectivas diferentes en cuanto al punto de vista de la hija, quien cuenta en retrospección y en presente. Comienza viendo a la madre-musa desde abajo. Es la más hermosa, capaz e inteligente de todas las madres. Ha sido y es meta inalcanzable para ella; por eso, en el presente que vive quiere someterla a un ajuste de cuentas en un “tú-yo” visto desde la edad adulta.

Alguien que nunca se le acerca, acaricia o demuestra cariño. En el curso del examen, y en presente, aparece una madre distinta: avejentada, sin control del tiempo o de sus actos y por supuesto falta de la perfección antigua. La hija le acusa de haber desvalorizado al marido para reinar, para ser la mejor, la imprescindible.

En su evaluación hay dos aspectos: veneración y rechazo. Y se pregunta cuándo dejó de amarla. Cuenta, escribe, quiere saber y hace auto-examen. Cuestiona su relación nunca compartida.

“Tal vez comencé esta carta con la intención de convertirla en un ajuste de cuentas, pero he descubierto… que hace mucho también sin ser consciente de ello he bajado la guardia… y estamos definitivamente en paz” (pp.92-93).

7. Primer amor, de Cristina Peri Rossi: una niña que con tres años se le declara a la madre y le dice que quiere casarse con ella; pero esta identificación total con la madre continua y la madre le va siguiendo el juego hasta que un día le dice que eso está prohibido por la ley. Sin embargo el amor hacia su madre fue siempre constante, a pesar de que tuvo amores con hombres que duraron un tiempo, pero el de su madre continua siempre.

8. Ronda de Noche, de Ana M. Moix: Una mujer que ve a su madre desde una esquina. La madre muerta que se le aparece en sueños la atormenta hasta el desvarío.

9. La hija predilecta, de Soledad Puértolas

La hija preferida vive muy lejos de donde su madre se está muriendo y coge un tren para ir a su casa. Llega cuando la madre está aún está consciente, pero a los tres días muere. Todos los recuerdos y vivencias que pudo tener su madre pasan por la mente de la hija que comprende que vivió en soledad, viendo vivir a sus hijos y nietos y resignándose al abandono de su hija preferida, pero ésta sólo está triste por lo que deduce de la vida de su madre, pues la vida de la hija continua igual.

10. Cari junto a una motocicleta roja, de Clara Sánchez: La madre de Cari queda viuda y se mete 15 días en cama para resurgir fortalecida. La chica (14 años) se preocupa de su madre “una mujer guapa pero triste”, y le cuenta a su vecino que vive en su madre, casi dentro de su cuerpo. El chico desiste de la atracción que siente por la chica, -se da cuenta de que ella siempre será un apéndice de su madre- y se marcha a estudiar a EEUU, donde las cartas son cada vez más escasas.

11. La niña sin alas, de Paloma Díaz Mas: madre que se dedica completamente a su hija, que en un principio no tiene alas, como los demás –es distinta del resto- y que cuando van a salirle, la madre se las corta de un mordisco. Metáfora de la falta de libertad.?

12. Ella se fue, de Mercedes Soriano

La madre cuenta la partida de su hija, dispuesta a hacer su propia vida y aunque le duele que se vaya no quiere ni debe retenerla. Después la hija cuenta que su madre murió y piensa en seguirla para estar con ella.

13. La buena hija, de Almudena Grandes : quizá el mejor cuento de esta colección. La hija soltera que cuida a su madre y tiene que dejar su profesión. La madre autoritaria, dramática. La hija al borde de la desesperación agudizada por el sonido del timbre que su madre pulsa constantemente y le impide a la joven hacer nada completamente.

Las protagonistas quieren, una ser atendida y la otra vivir. La buena hija escribe a sus hermanos diciéndoles que se va y deja a una enfermera con la madre.

14. Mi madre en la ventana, de Luisa Castro: en una familia muy humilde la hija tiene una compañera de colegio en mejor situación. Quiere ser su amiga y no decepcionarla viendo que no poseen casi nada. Su madre la mira por el balcón y nunca le dice nada que pueda suponer complicidad; sin embargo, la madre quiere a su hija y esta acaba viéndolo, y comprendiendo que la deja cometer errores para que aprenda de ellos (la niña tiró a una vecina desde un muro).

http://poesiaynovela.blogspot.com.es/2014/05/sipnosis-de-madres-e-hijas-seleccion-de.html

Modelos de mujer de Almudena Grandes (La buena hija es uno de los relatos)

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Se puede acceder a la lectura completa desde este enlace que cuelgo

http://www.hugodelcastillo.com/Documentos/Almudena_Grandes_Modelosdemujer.pdf

Dejo imagen de la cabecera de la web de Liza Paizis que ha comentado esta Entrada

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https://lizapaizis.com/htlm

Thank you

Aprovecho para recordar a los seguidores que para hacer una comentario deben de pinchar en el título de la Entrada para que se actualicen los comentarios y poder emitirlos.

MªÁngeles Pozuelo

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4 thoughts on “Madres e hijas entre flores

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