Buscando en el baúl de los recuerdos

baul antiguo cerrado

Restauramos baúles. Aún conservo uno de estos baúles en el trastero de mi casa. De soltera lo tuve en la habitación y me sirvió de lugar para guardar libros y discos, entre otras cosas. El baúl ha pasado distintas transformaciones llevando varias bases de pintura y de tapizado, uno de ellos de florecillas.

baul antiguo

Y así quedan algunos baúles después de su restauración :

baul blanco baul bonito baúl chino 2 baúl chino baul cuatro colores baul verde baul baules flores

Los seguidores se preguntarán a cuento de qué vienen estos baúles. No es que vaya a salir de viaje hoy. No acostumbro a viajar en estas fechas, con este frío. Estos baúles. como bien canta Karina en “El baúl de los recuerdos”, son un modo de bucear en los recuerdos y no podían faltar aquí entre tantas historias contadas.

Realmente, unos baúles parecidos a los dos más viejos que encabezan la Entrada, son esos baúles con los que nos desplazábamos a Conil de la Frontera (Cádiz) cada verano. Viajamos con media casa a cuestas pues la casa de pueblo que se alquilaba no tenía de nada y nosotros pasábamos tres meses del verano y había que equiparse. El primer año fuimos sin colchones, pero la experiencia fue tan mala (entonces los colchones eran de paja) que el siguiente verano mi padre decidió cargar también con los colchones de lana. Nos desplazábamos en el Tren Expreso. Éramos ocho y ocupábamos un vagón completo en el que no faltaban todas mis muñecas y el botijo más todos los enseres de cocina (batería, ollas, canastos).

Algunas familias de la época lo hacían en el Seat 600 con más pasajeros de lo permitido y con la baca a reventar de equipaje

600

“Cuando empiezo a pensar y a escribir sobre Conil pienso que por su precocidad en el tiempo (tenía cuatro años el primer verano), sus recuerdos son, probablemente, los que más me marcaron y los que dejaron en mi una señal difícil de borrar. Son de un valor incalculable, de unidad familiar, de tiempos felices de asueto, de niños afortunados en tiempos difíciles que nos pudimos permitir pasar los tres meses del verano allí.

De una playa virgen apenas explorada, de arena finísima. De paredes blancas con sonido de pozo y de grillos, de azoteas. Sin prisa, como si el tiempo se hubiera detenido y no hubiera relojes, expuestos al sol todo el día sin factor de protección.

Desde siempre he sentido una atracción por rememorar la infancia no sé si porque es una forma de recuperarla y no envejecer. De igual modo, también me han embelesado las memorias de escritoras que, incluso siendo algo mayores que yo, han tenido vivencias similares.

Me sorprende observar que siempre estoy más cercana a mujeres unos años mayores que yo. Tal vez tenga que ver el que soy la menor de las hermanas y que mis recuerdos estén estrechamente ligados a las mayores, como un imán me atraen irremediablemente su música, sus modas y sus pandillas. Fue la generación del Twist, de la Yenka, de los primeros Pickup, del Dúo Dinámico y de los Cinco Latinos

El hecho de narrar con el mismo estilo y las mismas cosas que otras escritoras no se si tiene que ver con la pertenencia al mismo status y entorno cultural.”(Fragmento del Libro de Memorias de mi infancia).

Aprovecho para recordar a los seguidores que para hacer una comentario deben de pinchar en el título de la Entrada para que se actualicen los comentarios y poder emitirlos.

MªÁngeles Pozuelo

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2 thoughts on “Buscando en el baúl de los recuerdos

  1. La evocación de los recuerdos de la infancia va íntimamente ligada a la ternura, a aquellos años en que todavía no nos habían llegado las preocupaciones y en los que, amparados por los cuidados de nuestros mayores, vivíamos en un mundo feliz.
    Muy bonita la descripción de tus veraneos.

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  2. Pues a mi me ha gustado el término que has usado tu, Felipe. Hace mucho que no oía a nadie decir “veraneos”. La verdad es que esos veranos marcaron la infancia de los seis hermanos. No he colgado fotos de la familia al completo en la orilla de la playa por respeto a mis hermanos. No todos están de acuerdo con hacer públicas las imágenes.A mí me gusta compartir si a alguien le sirve de algo y le evoca, a su vez, recuerdos de la misma época que vivimos. A mí me gusta leer la infancia de algunos escritores como Fernando Savater, Carmen Martín Gaite, Rosa Regás, Marta Freixas, Carmen Laforet o Soledad Puértolas.

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